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La deshidratación de un edificio

Este extraño título que parece hablar más de salud que de construcción, intenta hilar la relación que tiene justamente tener una edificación sana. Para que esto se cumpla necesitamos varios factores, los edificios deben estar bien cimentados, bien estructurados, libres de humedades y con un buen mantenimiento, pero hace poco me enfrenté con un edificio donde su enfermedad más grave era la deshidratación.



Los vecinos de este edificio de los años treintas de la colonia roma, viven sin agua. Y seguramente tú has pasado también alguna vez por el martirio de no tener agua un día, los trastes se acumulan, las letrinas del baño comienzan a oler mal, no te puedes bañar, no puedes limpiar tu casa, no puedes cocinar y para beber agua hay que acarrear botellas de plástico diario. Una situación que comienza a ser molesta desde el principio.

hay barrios enteros donde desgraciadamente el suministro de agua es limitado o nulo, pero en este caso hablamos de uno de los barrios más caros y turísticos de la ciudad de México, donde en teoría los habitantes pagan un per cápita superior en impuestos para no carecer de ningún servicio básico, aunque el agua en especial es un derecho humano para todos.


Evidentemente el problema no era el suministro de agua al municipio sino del edificio en sí. Cuando empecé a estudiar las instalaciones hidráulicas y la plomería del edificio me encontré con un rompecabezas, pues estaban muy lejos de todas las instalaciones que vi antes, parecían un enredadera de tubos de subían y bajaban individualmente a cada departamento de los 20 que son, como si cada vecino en su desesperación hubieran hecho "apaños" para tener agua con diferentes plomeros o ellos mismos. las tuberías no tenían el mismo diámetro, algunas eran de cobre, algunas eran de pvc, algunas llenas de óxido, algunas canceladas y otras viejísimas llenas de sarro, muchas de las conexiones estaban unidas de manera poco ortogonal, hacían curvas y trayectos extraños para el agua, la más controversial era la arteria que hacia subir el agua desde la cisterna a los tinacos, era un tubo de un diámetro mayor al indicado, así que no podía dejar de imaginarme subir la poca agua que había 5 pisos en un tubo lleno de aire y con poca presión, me lo imaginaba como una fuente que con grandes esfuerzos de la única bomba que tenía el edificio intentaba llegar hasta arriba.


Los tinacos eran otro tema, pues todos se encontraban a desnivel y desde luego, las tuberías llegaban en desorden favoreciendo unos más que a otros, a veces algunos derramaban agua mientras otros estaban completamente secos, pues los respiradores no eran de las alturas adecuadas y algunos tinacos carecían de flotadores, también pude ver que algunos tinacos eran alimentados por la parte de abajo, o sea por donde normalmente sueltan el agua hacia las casas y era frecuente que aparecieran fugas por todos lados en la azotea.


Ahora hablemos de la cisterna, menudo almacenamiento tenían, un tanque prefabricado de 5000 litros para 20 departamentos, mismos que tienen más de un habitante, haciendo más o menos un promedio, habrían 40 personas viviendo ahí. Para que se den una idea, una sola persona necesita alrededor de 400 litros de agua cada día, entre baño, aseo personal, lavar ropa, cocinar, etc. es decir que suponiendo que esta cisterna estuviese llena todo el día, podría darle este servicio únicamente a 12.5 personas.


Pero aquí no acaba el problema, la cisterna nunca se llenaba, apenas alcanzaba la mitad, ¿qué pasaba entonces? Había dos teorías que me rondaban, una sería que al paso de los años y en un edificio viejo de esta época la tubería principal que alimentaba la cisterna desde la acometida municipal tendría sin duda ciertas fisuras, los sismos de la ciudad de México siempre rompen tuberías y más en esta zona altamente telúrica, las viejas tuberías enterradas eran de concreto y este tiene un tiempo de vida, bien fraguado alcanza los 50 años siempre y cuando tenga mantenimiento, pero este tubo enterrado podía claramente imaginarlo roto, los medidores de agua seguían marcando un consumo que evidentemente no se tenía y la cisterna seguía vacía, que no sería de sospecharse que la mitad del agua que entra al edificio estaría infiltrándose en la tierra y hacia los cimientos, emblandeciendo el terreno y convirtiendo en un fango las bases del edificio poco a poco atreves del tiempo.


La otra idea que me rondaba era acerca de la compañía de agua, en el edificio vivían algunas personas que no pagaban el agua hace años, argumentaban que para que tendrían que pagarla si nunca tenían el servicio, mientras otros cuantos vecinos cumplían puntuales sus pagos, la compañía no puede dejar sin agua a nadie, y menos en un edificio irregular donde algunos pagan y otros no, lo que si puede hacer es suministrar menos cantidad del vital líquido.


¡El edificio gritaba auxilio, Estoy deshidratado! cada vez que se abrían las llaves sonaba el triste eructo de las tuberías y a veces cuando llegaba a caer un poco de agua, esta salía color marrón y con un extraño olor, nunca se había hecho mantenimiento, así que ya sabrán en qué condiciones venia esta agua.


Lo ideal sería quitar todo y hacer una nueva instalación de raíz, primero pagar las irregularidades de todos los vecinos, meter tubería nueva que alimente la cisterna, hacer una cisterna de mínimo 50,000 litros, da igual, prefabricada, de concreto, enterrada, superficial, pero almacenar agua suficiente, después colocar dos bombas que trabajen alternadamente, hacer un estudio adecuado de tuberías ortogonales con diámetros adecuados, que faciliten la presión tanto que sube como la que baja, conectar los ramales de manera equitativa para todos los departamentos, nivelar tinacos y entonces sí, abrir el grifo con seguridad de que el agua saldrá.

Como arquitectos nos enfrentamos a todo, no solo al diseño y la estética, a veces tenemos que convertirnos en doctores de edificaciones como me tocó a mí en esta ocasión y es que realmente sentí que este edificio era un paciente.





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